martes, 19 de julio de 2016

Maratón de lectura | Winterthon


¡Buenas tardes, gente bella! ¿Cómo están? Con frío, con mucho frío, ¿verdad? ¿Les dije alguna vez que odio el invierno con todo mi ser? Respeto a quienes lo aman, por supuesto. Y en pleno verano pasado, yo pensé que por fin me estaba pasando al bando opuesto, pero no. No hay caso: es una estación muy deprimente. Los árboles no tienen ese verdor que me enloquece, los ánimos de hacer cosas están por el piso, mis manos están heladas todo el tiempo y apenas me permiten teclear algo sin faltas de ortografía. Yikes!
Pero si algo rescato de esta época gélida, es la lectura. En lo personal, me cuesta más concentrarme en un libro cuando el termómetro marca 38 °C que cuando hace frío. Además, no hay nada más lindo que estar rodeados de frazadas calentitas, con una taza de algo calentito en las manos, mientras leemos un libro. Y por eso, y aquí por fin me acerco al quid de la cuestión, ¿qué mejor manera de hacer eso que con la Winterthon?

Winterthon es una maratón de lectura organizada por los blogs Nanny books, Fragile dreams, Sueños de papel, Ailén's bookshelves, Mi vuelo literario y We are in winterland. Pensada para estas vacaciones de invierno que apenas comenzaron, la idea es leer, leer y leer (y seguir leyendo), con el ingrediente extra de un concurso de por medio. Para más información sobre la Winterthon y cómo participar, clic aquí.
Más allá del placer que representa leer un libro y la posibilidad de ganar algún premio (algo que nunca viene mal, ¿no es así?), elegí sumarme a esta maratón para forzarme a poner en marcha este espacio. El concurso tiene retos, y uno de ellos es reseñar los libros leídos. Creo que necesito una pizca de presión, algo que me saque de esta inactividad y me motive a hacer lo que quiero. No me voy a explayar mucho sobre esto, porque también tiene que ver con cuestiones ligadas a mi vida en todos los sentidos. El punto es que pienso en este pequeño blog todos los días, pienso y anoto lo que quiero hacer con él, pero no sale de mí misma comenzar de una vez por todas. Entonces leí sobre esta maratón, y me pareció la ocasión perfecta para hacerlo.

Ya sea que participen en una modalidad u otra (la lectura está pensada para todos, porque aquí lo único importante es querer leer), todos los participantes tienen que tener un TBR para esta maratón, es decir, un grupo de libros para leer. Y así, entre libros prestados, títulos de mi propia estantería, un premio de un concurso y una herencia familiar, he aquí mi hermoso TBR para la Winterthon:

Los libros en cuestión son:

| Crepúsculo, de Stephenie Meyer | Étamine, de Anne Legault | La hija del pintor, de Judith Krantz | Ceremonia secreta, de Marco Denevi | Diario de una ruptura, de Georgina Dritsos | Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario, de C. S. Lewis | Los vecinos mueren en las novelas, de Sergio Aguirre |

No puedo evitar pensar que me sobrepasé, pero bueno, voy a intentar leerlos a todos. Al finalizar la maratón, tendrán una entrada sobre mis progresos. No obstante, también verán entradas en estos días (me emociona pensar que publicaré mi primera reseña en este espacio *.*), y actualizaré ésta a medida que aparezcan los retos.

Primer reto: anuncio de los libros a leer + búsqueda de elementos
Tienen mi TBR arriba. Y aquí están los elementos que pude encontrar en mis lecturas:

1) Un libro con más de doscientas páginas.
La hija del pintor, de Judith Krantz (576 páginas).
2) Un libro con menos de doscientas páginas.
Diario de una ruptura, de Georgina Dritsos (104 páginas).
3) Un libro de color blanco o gris.
4) Un personaje que lea o muestre un libro - En Ceremonia secreta (página 55).
Hizo como que no la veía, como que no se daba cuenta de que había vuelto. ¡Estaba tan entretenida leyendo aquel libro! Se sonreía, o suspiraba, o fruncía el ceño y fijaba la vista, como si no comprendiese bien lo que leía y debiera leerlo otra vez.
5) Una bebida caliente (té, café, chocolate caliente, etcétera) - En La hija del pintor (página 101).
— ¡El café! — logró finalmente decir Maggy con voz entrecortada —. Se enfriará.
— ¿Por qué no has dicho café? — preguntó él, soltándola —. Puedo olerlo, pero no verlo.
Maggy se escurrió hasta el borde de la cama y logró coger con todo cuidado la bandeja para que no se desparramase nada.
— ¡Santo cielo! ¿Cómo ha llegado hasta aquí? — preguntó Perry mientras ella vertía la leche caliente en las grandes tazas —. Anoche dijiste que no había sitio para una taza de café... ¡Y esta mañana es una verdadera fiesta!
— Por la mañana, ciertas cosas adquieren... Mayor importancia, de manera que reconsideré la cuestión. Toma otro croissant.
6) Una escena donde nieve, llueva o haya viento - En Crepúsculo (página 45).
Al salir de la clase, el aire estaba lleno de remolinos blancos. Oí a los compañeros dar gritos de júbilo. El viento me cortó la nariz y las mejillas.
— ¡Vaya! — exclamó Mike —. Nieva.
Estudié las pelusas de algodón que se amontonaban al lado de la acera y, arremolinándose erráticamente, pasaban junto a mi cara.
— ¡Uf!
Nieve. Mi gozo en un pozo. Mike se sorprendió.
7) Una frase sobre frío - En Crepúsculo (página 45).
Nieve. Mi gozo en un pozo. Mike se sorprendió.
— ¿No te gusta la nieve?
— No. Significa que hace demasiado frío incluso para que llueva — obviamente —. Además, pensaba que caía en forma de copos, ya sabes, que cada uno era único y todo eso. Éstos se parecen a los extremos de los bastoncillos de algodón.
8) Una mascota - En Étamine (página 49).
En un sillón había un gato enorme, todo peludo, tupido como un plumero, de un extraño color gris azulado.
— Mi hermano número veinticinco — lanzó Étamine mostrándomelo de lejos —. ¡El gato Rabito, escupidor y esnob! Mi tío llama a eso un persa azul. No sé qué hizo para que lo tiñeran, pero seguramente lo tiene merecido. ¡Vení, Rabito, es la hora de tu agua de la canilla, paquete de pelos!
9) Un abrigo, bufanda, guantes, etcétera - En Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario (página 14).
Al mirar dentro, vio varios abrigos colgados, que en su mayoría eran largos y de piel. No había nada que a Lucy le gustara más que el olor y el tacto de la piel, así que se metió inmediatamente en el armario, se cobijó entre los abrigos y restregó el rostro contra ellos, dejando la puerta abierta, desde luego, porque sabía que era una soberana tontería encerrarse en un armario.
10) Un libro que pertenezca a una saga.
Crepúsculo, de Stephenie Meyer (primer libro de la saga Crepúsculo).

Sin más que agregar, los invito a que se sumen y lean sin control. ¡Felices vacaciones, y buenas lecturas!

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